Crónica de una campaña
Cientos de personas llegan desde muy temprano, antes de que salga el sol, al hospital donde se realizará la campaña. ¡Por fin ha llegado el día!
Descienden de los camiones los candidatos a cirugía: niños y adultos mayores previamente seleccionados por los médicos de sus localidades para ser operados. Las trabajadoras sociales organizan a los pacientes y a sus familiares. Ellas, junto con los equipos de promoción del gobierno del estado, han estado difundiendo la campaña, valorando pacientes y asegurando que todas las rancherías y comunidades se enteren de que existe la opción de que quienes tengan cataratas y estrabismo recuperen la vista, de forma gratuita, atendidos por enfermeras y oftalmólogos especializados que darán lo mejor de sí durante tres días y gran parte de la noche para llevar a cabo con éxito todas las operaciones que se programaron.
La actividad en el hospital elegido para la campaña es imparable. Desde hace varios días, han llegado toneladas de equipo para asegurar que se cuente con los mejores aparatos médicos y suministros que garanticen que cada operación sea un éxito. Las diferentes áreas están listas: recepción, salas de valoración médica, salas de canalización, quirófanos, espacios de recuperación y lugares de espera para pacientes y sus familiares. A este gran equipo de profesionistas que hacen posibles las campañas se suman voluntarios de gran corazón que preparan y sirven comida, crean albergues para pasar la noche, ofrecen compañía y hasta consuelo a quien lo necesita.
Cada vez que sale un operado, el entusiasmo se incrementa; el parche en su ojo marca el final de la oscuridad y el inicio de una nueva oportunidad de vivir plenamente la vida. Al día siguiente, muy temprano, le retirarán el parche y le darán las instrucciones para el cuidado y la recuperación totales del ojo operado. Esta mañana posquirúrgica es el momento más impactante y conmovedor de todos, en el que todos los esfuerzos realizados cobran sentido. Es el momento en que, con asombro y lágrimas en los ojos, el operado agradece al médico y a todos los que lo atendieron durante el proceso por este milagro de luz. Pronto, regresarán a las comunidades y rancherías los camiones llenos de alegría y esperanza cumplida. Al llegar a sus casas, la noticia se difundirá y más personas estarán esperando el momento en que se lleve a cabo otra campaña y puedan ser operadas, volver a ver y recuperar su vida.
PRASAD de México A.C. te agradece que seas parte de este milagro de luz, ofreciendo tus bendiciones, tu amor y tu donación a quienes más lo necesitan.
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